Belén Ordóñez sufría un enfisema pulmonar, una afección que empeoró en los últimos meses

Belén Ordóñez no ha podido más. Su luz se ha apagado, según hemos podido saber, mientras dormía ayer tarde (aunque en un principio se había dicho que fue esta mañana), 2 de agosto, en Madrid, para el desconsuelo de sus familiares y seres más queridos.


Belén residía en un centro de la capital desde hacía un tiempo para ser atendida como precisaba ya que su estado era grave. Ayer - según ha comentado Ángela Portero en el programa de televisión Sálvame- se despidió de su hija Belencita que se iba a pasar unos días de vacaciones con un familiar.


La hermana de la recordada Carmen Ordóñez sufría un enfisema pulmonar, una afección que empeoró en los últimos meses. El verano pasado estuvo ingresada varios días en un hospital de Sevilla y esta primavera sufrió una recaída que le obligó a permanecer en una clínica de Madrid, donde fue sometida a un meticuloso reconocimiento y donde estuvo acompañada de su hija, de 30 años, y también de sus sobrinos. Fue entonces cuando se decidió que lo mejor era que residiera en otra clínica para recibir todos los cuidados médicos que precisaba. Y es que precisamente además de su hija Belén, siempre discreta y lejos del mundo que rodeaba a su familia, de su lado nunca se han separado Francisco y Cayetano Rivera, que vieron en la figura de su tía el mejor apoyo tras el duro revés que sufrieron cuando falleció su madre.



Belén Ordóñez era la hija menor del gran matador Antonio Ordoñez y Carmen González. Su vida tuvo un antes y un después, tras el insperado fallecimiento de su hermana mayor, Carmen, que nos abandonó a los 49 años el 23 de julio de 2004. Sin duda, fue uno de los golpes más duros y del que, como bien reconoció en más de una ocasión, nunca pudo recuperarse. Ambas tenían una relación de lo más especial y los recuerdos de su infancia en la finca familiar "El Recreo de San Cayetano", en Ronda (Málaga), permanecieron imborrables a pesar del paso del tiempo.


"Me falta la mitad. Me falta un brazo, una pierna, medio cuerpo. Carmen era mi mitad y yo la suyaNo puedo vivir sin ella. A veces deseo irme con ella, pero sé que no debo ni pensarlo", confesó en las páginas de su emotivo libro Recuerdos, que publicó en 2006. "Me puede la vida. Vivo a ratos y el resto lloro y lloro. No encuentro consuelo, me come por dentro", declaró.



Belén pronunció el 'sí, quiero' en dos ocasiones, la primera con Juan Carlos Beca Belmonte, "un chico guapísimo, muy elegante y con mucha personalidad", según sus propias palabras; y la segunda con el novillero ecuatoriano José Luis Cobo. Sin embargo, no fue otro que Curro, "mi Curro, mi gran amor", el que le dio el mayor regalo de su vida, su hija Belén. "Cuando le vi me quedé anonadada. Era muy alto y rubio, con cara de ángel. Cuánta fuerza me dio para lo que se me venía encima", confesaba en su libro.


Y es que su amor fue "la barca en la tempestad" que supuso para ella la muerte de su madre, que falleció a los 54 años en 1982, dejando viudo a Antonio Ordoñez, que años más tarde se casó con Pilar Lezcano. "Mi madre respiró hondo y se fue. Así como había sido su vida. Sin lamentos... Aquel fue el final de esa bendita mujer que era mi madre, era el imán en torno al que no aglutinábamos. Perdimos la brújula que guiaba nuestras vidas".



El pasado 29 de junio, Belén celebró su cumpleaños y sus últimas declaraciones fueron a las puertas de su casa de Sevilla: "Cumplo 56 años y gracias a Dios los cumplo. Esto es una cosa que no va a mejorar mucho más porque es crónico pero me siento un poco mejor. Tengo que tener paciencia. Voy a comer con mis amigas, ayer vino mi sobrino Cayetano con Eva y me hicieron un regalo precioso", confesó.


Fuente